que no quieren escuchar
el sonido que mis ojos
no quieren vislumbrar.
Oídos necios
que se quejan
de placer
de dolor
en el umbral
del dolor.
Miénteme,
dime que me amas,
y déjame.
No soy nada
no soy nadie
no estoy.
Siénteme,
dime que no es verdad
lo que me dices,
hiéreme,
de placer.
Oídos
que no escuchan la razón
ni lo que piensa el corazón,
que quieren doler
de placer
en el umbral del tiempo.
Mátame,
soy un pecado
soy un juego,
soy el sonido
del rugido
de aquel que fuiste
algún tiempo atrás.
¿Ya no te acuerdas,
de mí,
del todo?
De esa nada que formábamos
al mentirnos
con sonidos fingidos,
rodeados de una falsa burbuja
de ruido
de placer
de mentiras.
Y son tus oídos necios
que no se acuerdan
que no piensan
que no reaccionan
a mi mentir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario