martes, 8 de noviembre de 2011

an imal

no dejo de temblar,
no dejo de temblar,
no dejo de temblar.

mi voz se esconde,
no sale,
no suena.
no entiendo.

quiero correr,
debo correr,
no puedo. no puedo.

veo sus ojos,
sólo sus ojos.
rojos.
grandes.
acechando.
me.

su aliento,
su sonido.
no veo nada.
no veo.

dos puntos rojos,
penetrantes,
cual dos ojos,
me observan.

el frío de sus dientes se clava en mi piel,
como cuchillos,
como alfileres,
como huesos que se quiebran,
mis huesos,
que se quiebran.

no dejo de temblar.
no dejo de temblar.

letras

Escribo las letras de mi mente
porque en su habitación
ya no caben.
Se revuelcan,
dan maromas, 
se apretujan y amontonan.

Escribo las letras de mi cabeza
porque mi voz está hecha nudo.

Escribo las letras,
pero no los acentos. 
Se me olvidan las comas
y los puntos no los encuentro.

Me perdí en la exclamación,
estoy harta de las interrogantes,
la diéresis no tiene ningún uso,
la ache me dejó muda.


sábado, 15 de octubre de 2011

léelo

¡Éste soy yo!

éste soy yo intentando prender fuego,
haciendo llover mientras lo intento,
éste soy gritándole a mi sombra que no me deje
éste soy yo, temblando.

soy yo el que te ha ahuyentado,
el que muere por ti y tu boca
soy el que le roba palabras a la noche
el que abusa del ron y la memoria,
éste soy yo, culpable.

soy y siempre he sido el que huye
el que teme a los espejos y a las fotografías
el que duerme solo y hace llamadas a deshoras
soy yo el que no responde.

éste soy, el que sobrevive a su ausencia
el que se suicidó de niño
soy el que vota, el que cumple, el que saluda
soy el que mienta madres al volante
éste soy yo, perdido.

éste soy, cubierto de ropa, de piel, de mugre
relleno de tripas, de sangre, de ausencias
soy yo naufragando, renaciendo, conquistando
soy el que tu conoces, el que nadie ha visto
éste soy, y también no soy este.

soy tan poco y soy todo lo que tengo,
soy manos vacías, cartera vacía, cama vacía
soy necedades, cobardía, indecencias
soy todo tacto, corazón y oídos,
soy para ti, quien quiera que tú seas.


-E. Juarez

il y a une mustache

es el centro
el ombligo
de su esencia.

es el marco
del blanco
de su sonrisa,
de su voz.

es el rostro
sonoro
de la carcajada
grabada en tu mente,
como canción,
como melodía,
repetitivamente.

es la imagen
del recuerdo
de su rostro,
y el acento de sus labios,
el sombrero de su risa.

es lo primero que recuerdas
al pensar
en sus ojos,
vestidos tan elegantemente
al sonreír.

ser, estar

entre las sombras de la noche
y el sentir de tu presencia,
las luces escondidas
se confunden.

se confunden con tu aroma
con tu voz
con tu pelo
con tus ojos.

tus ojos, que no dejan de mirar
a todas partes
a la nada.

tus ojos, que mientras pasa la noche
se hacen pequeños
y abismales
y brillantes.

me confundes la memoria,
me confundes los olores,
las sensaciones.
pierde sentido el ser,
y disfruto del estar.

del estar aqui a tu lado, juntos,
en una jungla de concreto
de ciudad
de montañas,
de abrazos nocturnos
y besos cálidos
al amanecer.

domingo, 18 de septiembre de 2011

él.

El tan solo pensar que mis palabras puedan cambiar el rumbo de tus miradas,
el calor de tus palabras,
la armonía de tu sentir,
me pone nerviosa.

Es que te veo, y pierdo los verbos
los adjetivos
las conjugaciones.

Olvido cómo hablar.
Olvido cómo formar oraciones
con palabras
con las palabras que puedan hacer que tu mente cambie el rumbo
y el tiempo.

Es que así eres tú
y ésa es la reacción que causas en mí.
En mi pobre ser, que a tu presencia no responde,
que a tu lado no existe,
que a tu lado se queda muda.

Y tu mente, que opaca mi mente,
que confunde la tertulia
que hace que mis ojos quieran ver lo que hay detrás,
lo que está escondido,
lo que no se puede ver.

Si me dejo llevar,
¿te dejarías llevar tu también?

martes, 13 de septiembre de 2011

!omixàm

Grito.
Se comprimen mis pulmones.
Se eleva el aire, expulsado de las cavidades pulmonares, tan violentamente.
Suena una explosión en mis cuerdas vocales.
Sube el sonido como un rugido por mi garganta.
Sale el sonido por mi boca.
Como un grito.
Como un gemido.

Mis ojos no pueden dejar de ver el monitor. Muerte, destrucción, frío. Mi mente ya no entiende nada más.
Estoy harta.
Estoy cansada.

Solía pensar que el mundo sería eterno, que no tendría fin.
Solía pensar que la gente era buena, y que los bosques eran verdes.
Ahora ya no creo en nada.
He perdido la fe.

¿Qué estamos haciendo con nuestro entorno, con nuestro hábitat?
¿Quienes somos?

Somos bárbaros, destructores. Seres no pensantes.
Que por creernos superiores, nos hicimos inferiores a todos y a todo.
Que por pensar que lo teníamos todo, ahora no tenemos nada.
Estamos acabados. Vamos en declive.

Exploramos nuevos hábitats, nuevos mundos, nuevos mercados, nuevos productos.
Y nos perdimos. Nos perdimos, porque no supimos coexistir con nuestro entorno. No supimos valorar.
Ahora talamos, cazamos, disparamos armas contra nuestra misma especie.
Asesinos de todo, dueños de nada.

¿Y eso en qué nos convierte?
¿Y a los que no hemos hecho nada?

En las calles de mi ciudad todos callan lo que saben, porque no vale la pena gastar la saliva cuando nuestro fin, el fin de la lógica, el fin del conocimiento y de lo racional, ya está tan cerca.

habita,r

Coexistimos. Cohabitamos.

Nos encontramos en el mismo espacio, respiramos el mismo aire.
Tus ojos, cerrados, imaginan y crean otro espacio donde, quizá, cohabitemos de diferente manera.

Respiramos el mismo aire, a centímetros de distancia.
Tus respiración, larga y profunda, me quita el aire que amablemente nos compartimos, por cohabitar.

Mis ojos, abiertos, solo pueden contemplar el vidrio que divide nuestra coexistencia de la realidad.
Reescribo en mi mente los párrafos de nuestras conversaciones, de nuestros pensamientos, de mis pensamientos, de nuestro coexistir.
El existir de mi coamante.
De mí.


Doy vuelta, la vuelta, me voy, te vas, nos vamos.
Descoexistir es palabra?

No estas, pero mi mente repasa de memoria los centímetros de tu piel.
Existamos.
Coexistamos.
Cohabitemos.
Co-

domingo, 4 de septiembre de 2011

Ella brillaba

Tan rápido me cayó el amor, y tan pronto, que ni lo pude asimilar.

Al punto que la vi pasar, con su figura delgada, con sus ojos grandes, con sus cabellos despeinados, desesperadamente decorados con un broche, y supe, simplemente supe que quería estar con ella para siempre.

La vi, me acerqué a ella y sin mas rodeos le pedí su numero. Que quería verla algún día, le dije. Y ella, con ese ensimismamiento que la caracterizaba tan bien, sonrió como sólo ella sabe hacerlo, y me lo dio.

Con las piernas de goma, con las manos sudorosas, con la voz entrecortada, tomé valor, y le marqué. ¿Diga? Ah, soy yo, J. Me diste tu numero al salir del edificio, sí, claro que sí lo recuerdo. ¿Quieres salir hoy? ¿A las ocho? Perfecto.

Y pasé por ella.

Me miró con los ojos desconcertados, y me regaló otra de sus sonrisas. Su cabello lucía igual de revoltoso, igual de incontrolable, igual, con ese broche en su cabello. ¿Nos vamos? Y nos fuimos.

Platicamos de todo y de nada. Tenía esos hábitos tan raros y tan hermosos, y tan característicos de ella. Como asentir al leer cuando estaba de acuerdo, y fruncir el ceño cuando no. Como morderse los labios en las películas de suspenso, y comprar películas de cine foráneo en las tiendas de segundo uso. Era extraña, era diferente. Y era mía.

Y fue mía los siguientes meses. Fue mía hasta que el tiempo la volvió suya.

Mi mujer ensimismada, mi mujer de cabellos despeinados, de ojos grandes, y de caminar pausado. Gran amiga, gran amante. Mi amante.

Te ves hermosa bajo ésta luz. ¿Ésta? ¿La luz barata de un cuarto barato?, me dijo. No, la luz de mis ojos. Y fui feliz. Y ella fue feliz. Nos besamos como personas felices, e hicimos el amor como una pareja feliz.

Al salir, la veía yo tan distinta, tan cambiada.

Seguía siendo ella, pero era ajena a mí. ¿Te sientes bien?, le pregunté. Me dijo que si y se echó a reír, como si la vida le pasara ligera. Pero a mi me pesaba. Me pesaba porque sus ojos lucían más grandes, y su sonrisa más franca.

Andaba con ese mismo andar pausado, y se mordía los labios con las películas de suspenso. Aún fruncía el ceño al estar en desacuerdo con Saramago, y asentía al leer a Harmodio.

Hasta que una noche, estrellada, nocturna, lo noté. Sonreía con la mejor de sus sonrisas, y me miraba con esa mirada profunda, con sus ojos grandes, con su figura delgada, con su caminar pausado, y su cabello. Dios, su cabello rebelde, suelto, al aire, pecado. Ese cabello tan ondulado que bailaba a ambos lados de su rostro, que volaba en todas direcciones. ¿Y tu broche? Se me ha quedado en el motel. ¡Horror! ¡Pecado! ¿Quién iba ahora a sostener sus cabellos con tal gentileza? ¿Quién iba a observar el orden del caos de su cabello con tal armonía?

Demasiado para este pobre corazón que teme, que no puede con tal barbaridad.

Estoy confundido, le dije.

Caminé, horrorizado, contemplando la sombra de su cabello al aire. Caminé por horas, por días, por meses. Intenté buscarla hace tiempo, pero del broche no ha sabido nada.

miércoles, 17 de agosto de 2011

ma doleour

Conocí un Romeo
hace tiempo
que me rompió el corazón,
mi Romeo,
y dejé de creer
en los Romeos.

Tenía un corcel blanco,
mi Romeo,
y no creía en los cuentos
de hadas
de fantasía
de Julietas.

Conocí otro Romeo
hace tiempo,
que creía en el amor,
mi Romeo.
Pero su Julieta
estaba ciega, al amor,
su Julieta.

Y no creía en los cuentos
de hadas
de fantasía
de Julieta.

Hasta que se enamoró
de su Romeo,
mi Romeo,
y le rompió el corazón
a Romeo,
y le rompió el corazón
a Julieta,
su Julieta
su Romeo.

ton yeux

Que me llevan al vacío
que me empujan
y me absorben
y me consumen,
tus ojos.

Quiero creer
que al contemplarlos
y mirarme en ellos,
mi reflejo es el mismo.
Aquél reflejo que me dice
que soy la única,
la razón de ser
del cielo
del azul.

Estoy en paz con tus ojos
que me juzgan
que me observan
que critican.

Pero anhelo los otros,
los ojos
del abismo
del umbral
de mis ojos.

ce que vous pensez

la luz
cuando se mezcla con tu aroma
descubierto
se ve alumbrar más.

Me pregunto lo que piensas
ahora
que te has alejado,
que te has decidido
marchar.

viernes, 12 de agosto de 2011

les éléphants

Tengo un beso
tímido
escondido
en los pliegues de tu boca.

Tengo un suspiro
congelado
en pausa
en tu memoria
que no olvida,
tu memoria
de elefante.

Recordamos
olvidamos
y los recuerdos deciden no alejarse.
Se quedan
estáticos
en las gotas del mar
que llueve de mis ojos.

Quieres ver
pero estás ciego
de tu piel
a mis sensaciones,
a mi nostalgia.


sábado, 6 de agosto de 2011

il est confus

Entre los susurros
de la piel
y los dobleces
de las sábanas,
nos dormimos.

Es que ella se parece tanto a ti,
dice,
que su mirada es la tuya
y tu olor, el de ella.

Es que sus labios son los mismos,
es que su cabello es igual,
miden lo mismo,
se llaman igual.

Si el dolor
es como el placer,
por favor hazme llegar al orgasmo.

Termina.

l'oreille

Oídos necios
que no quieren escuchar
el sonido que mis ojos
no quieren vislumbrar.

Oídos necios
que se quejan
de placer
de dolor
en el umbral
del dolor.

Miénteme,
dime que me amas,
y déjame.
No soy nada
no soy nadie
no estoy.

Siénteme,
dime que no es verdad
lo que me dices,
hiéreme,
de placer.

Oídos
que no escuchan la razón
ni lo que piensa el corazón,
que quieren doler
de placer
en el umbral del tiempo.

Mátame,
soy un pecado
soy un juego,
soy el sonido
del rugido
de aquel que fuiste
algún tiempo atrás.

¿Ya no te acuerdas,
de mí,
del todo?
De esa nada que formábamos
al mentirnos
con sonidos fingidos,
rodeados de una falsa burbuja
de ruido
de placer
de mentiras.

Y son tus oídos necios
que no se acuerdan
que no piensan
que no reaccionan
a mi mentir.

le temps

palabras,
palabras que existen
palabras que se dicen
que se escriben.
palabras mudas.

escucha.
observa.

callado, como un grito reprimido
de pulmones contraídos,
se expresa
el pensamiento.

y calla.
no dice nada.
no habla.
no tiene palabras.

¿o si?
es cuestión de escuchar.

hay un muro,
una herida
abierta
que sangra
que no cesa
que no cierra.

espera,
después va a cicatrizar.

jueves, 4 de agosto de 2011

l'univers

Quiero tragarme al abismo
al universo
de tus ojos
con un verso
y terminar de llorar.

Derramarte la última lágrima
y con una sonrisa
y de pie
avanzar
con el pie derecho
con la frente en alto.

Quiero olvidarme de ti,
no saberme más tu nombre,
dejarte en el pasado
y no volverte a pensar.

Me dueles.
Me dueles como una explosión
latente
en mi ombligo
en mi centro
en mi pensar
en mi pesar.

Cállate, y date la media vuelta.

Espera, que olvidaste cerrar la puerta tras de ti.

Regresa y sécame
olvídame
déjame
mátame.

Quiero llorarte una última lágrima
y que después
no haya después.

Les grillons

Tu silencio repentino
de grillos al cantar
me habla de ti.
De un presente noctámbulo
de noches en vela
de días sin par.

Tu silencio repentino
de luciérnagas al volar
me observa.
Y siento el callar
de las horas.

No puedo romper este silencio
perfección
del momento.
No me atrevo a atrapar
ésos sonidos
en mis oídos.
Me dedico a callar.

Perfecto, estático.
Silencio.

Penélope

Perdida, perdida
dando vueltas,
perdida
busco tu mirada
tu calor
tu tacto.

Perdida, perdida
hablando sin razón
sin explicación,
perdida.

Mi mente te busca,
perdida,
para encontrar el motivo
la razón
de ser.

Te veo,
perdida,
en cada esquina
como aquella que vagaba
en la estación.

La lumière

En el horizonte lejano
veo crecer
el mar de luz,
que titila
que ciega
de luz.

En el horizonte de tu sombra
veo brillar
el mar de luz,
de tu sombra
de luz.

Si cada punto fragmentado
de luz
se adhiere al cielo
apagado
de luz,
y brilla
y moja
y sustituye a las estrellas,
no habría penumbra,
habría luz.
Que brilla
que titila
que explota
de luz.

La mer

Te busco, te busco
y no te encuentro.
Te veo en el espejo
en el reflejo
en la ventana,
y no estás.
Te miro de lejos,
en el abismo.
En el recuerdo del mar.

Te busco, te busco
pero no te encuentro.
Me desespera pensar
que el recuerdo
me juega bromas
y que tus ojos
al viento
no volverán a aparecer.

Te busco, te busco
y no te encuentro.
No estás en el espejo
ni en el reflejo
de nuestro mar.

lunes, 1 de agosto de 2011

deseo, te

Inundado en un mar de sensaciones
es mi corazón el que te mira
mi alma
que te desea
mis manos
que te tocan
y tu cuerpo
que palpita de deseo.

Son tus ojos que vigilan
el temblor de nuestra piel
el sabor de nuestros labios
el deseo
tangible
palpable.

Las ganas de estar
aqui
juntos.

domingo, 31 de julio de 2011

VISION.

El amor es un arma
de doble filo?
de un millón.

Te entra por los ojos
claros
oscuros
por las palabras perdidas
deletreadas
dispares
aventadas al sol.

Te entra por la mente
del corazón
de tu mente.
Y te pierdes.

Y te duele.
Y te lastima.
Y quemas.

Hoy me siento desintegrar
me.


sábado, 30 de julio de 2011

atrapada

Despacio
y de cama en cama
de sala en sala
y de lugar a lugar,
mis emociones se pierden.

Subo, bajo
llego, me voy
soy, me pierdo
estoy, no veo.

No encuentro la salida
en este cuarto
sin entrada
sin salida,
atrapada.

acidez

Me duele el estómago.
No me duele propiamente el estómago, sino la esencia de su boca,
la del estómago.

Me duele la presencia del no estar.
Me duele tu no presencia.
Me duele la esencia de ti.

re:loj

Yo podría dejar
que el tiempo se escurriera
perezoso
en el canal de agua
donde va
desperezado.

Yo podría exprimir
los relojes comprimidos
de párpados cayentes
de sueño.

El tiempo se transcurre
tan lento
cuando escurre.

era se(r)

se siente lejana
esta cercanía
que se aleja.
se siente expandir
el espacio del tiempo
que solías consumir.
se siente acabar
con la pereza
del sueño inalcanzable
e inagotable
que es tu ser.
se siente lejos
esta cercanía

y me duele mirarte.

viernes, 29 de julio de 2011

ventana

se abre la ventana
y abunda la luz
que quema
que azota
la luz.

se abre la ventana
y la corriente de aire
enfría.
a su paso cambia su voz
y su mirada
lejana
se acerca.

cuando las aves vuelan,
en qué piensan?

piensan, quizá
en el tiempo,
en la luz,
o en el aire que llena
el cuarto,
la ventana.

cuando las nubes llueven,
piensan?
quizá en la lluvia,
en el frío,
en el sol.

en el cálido sol
que cubren
con sus nubes
sus cuerpos
su voz.

se abre la ventana
y puedo observar
te.

aire

caminar, reír
pensar
es tan fácil respirar este mismo aire
es tan fácil perderme en tu abismo.

caminar, reír
hablar
nunca me había derretido de palabras
que fluyeran con la ligereza del aire
de un color tan tenue
opacado
por tu grandeza.

disculpa,
tengo la mente en todos lados
no pienso
no soy
existo.

en la sombra de esos ojos
de esas pupilas
veo otro paso en el camino.

nos.

Odio escribir con el grito literario en las manos.
Odio escribir cuando mi mente se llena de tertulia monóloga.
Odio pensar cuando se acaban las letras, y mis textos mentales se vuelven basura.
Odio hablar cuando la verborrea de mi voz se vuelve dislexia.

Odio perder el sentido.

nostalgia

El aire amarillo del viento
se llena de mi vestido
amarillo
como el viento.

Y mi cabello crece
por el tiempo
al volverse amarillo.

nuevo

Al abrir la ventana
veo la luz.
Me llena, me envuelve en su suspiro.

Al abrir la ventana y sentir el aire en mi cabello
me siento volar
me siento nuevo.

Es el color del aire
o la espuma
del viento que quiere llover?

Es el color del aire
o el llanto
de mis ojos?

Me siento como la Luna
grande
nueva
limpia
Me siento caer como la lluvia
ligera.


Y salgo de la ventana
ya que oportunidades como ésta pasan una en un millón.

esponja

al observar en mi entorno
la belleza,
quiero absorverlo todo,
quiero tenerlo todo,
quiero serlo todo.

déjame entrar
déjame absorverte
déjame tenerte cerca.

abro los ojos, y de pronto
no estás.

turbio

Se siente hundirse
el corazón,
ya que la razón
le ha ganado.

Se siente ahogarse
el tiempo
y busca en los rincones
al recuerdo.

Pero pasan las horas,
los minutos.
Pasan los momentos,
pasa la angustia,
pasa el dolor.

Pasas tu.

tiempo

Estoy atrapada
en el ruido
de mi mente.

Estoy atrapada
en el tiempo
inerte.

Dibujo, dibujo,
imagino,
caigo,
creo.

Me gustaría tener más tiempo
del tiempo
que ya me das.

hablando

hablando, hablando.
hablando con desorden.
hablando con las letras cambiadas de lugar.
hablando, hablamos.
hablando con tu nombre.
hablando con tu voz.

hablas, hablamos.
hablas sin letras, sin tónica.
hablas sin sílabas.
hablas, pero al final no dices nada.

hablas, hablando.
pero nada sale de tu boca.
los golpes grotescos de tu voz
esta vez sí se equivocan.

viaje

Un trayecto largo y plano de color gris apagado.
En mi ventana la sombra del sol que terminó.
De tu lado el fresco del aire frío, y las plantas que danzan al compás.

Me fui de viaje.
Me fui de viaje contigo.
Y lo mejor de todo es que ambos estábamos ahí.

En el techo se veían las sombras de las estrellas con sueño, que brillaban sin cansarse.
Delante de nosotros, la ciudad.
Edificios, estadios, calles, sombras, gente.
No se duermen, no descansan.
Las torres de la ciudad se levantan.

Caminar, caminar, caminar.
Y al llegar la noche, tú.

punto

Se acabó, ya no tengo nada más que decir.

El tiempo transcurrió lento, transcurrió rápido.
El tiempo transcurrió con su pulso del lector cansado.
Pasaron los números como granos de arena en el ascensor de la vida, y como todo, terminó.

Ahora a cambiar la página, a escribir otro capítulo.
Érase que se era una vez que el reloj pasó con sus pies dentro de su cabeza, y para no caerse se tuvo que acostar a dormir. Se despertó para darse cuenta que todo yacía en el suelo, como el tiempo, roto.

empezamos

Empezamos a crecer.
Cada nuevo paso con el pie derecho, o cada paso derecho con el nuevo pie, que es lo mismo.
Es volver a entrar a conocer, a comer a escuchar, a platicar que escuchar que entraste que comiste de vuelta y te volviste a encontrar.
Es como abrir los ojos y ver el sol que brilla en el techo, y mirar a la ventana, y observar las nubes con el foco brillando en el cielo del lugar abierto, como los ojos.

Es volver a conocer a la gente que platica que conocer a la vuelta de la gente.

Es lindo.

Es saludable y feliz y nuevo, y lo mismo.

Es como volver a escribir en tu blog que comenzaste con el pie derecho, o blog volver derecho a escribir con el pie a.

el tiempo

El tiempo pasa con el tiempo. Con el andar tangible de las horas, días y semanas.
Con el baile ligero de tus labios en mi cuello. Con el son cantante de mis labios en tu boca.
El tiempo pasa con el amor de los años.

Los años pasan con el andar tangible del tiempo. Pasan con el andar de las llamadas, las miradas, y los sueños. Pasan con tus meta, con su olor, con su tiempo. Los días pasan a su lado.

A su lado pasan, y pareciera que no pasan. Pareciera que caminan amarrados a tu mano. Pareciera que te besan cuando te ven al despertar, y te susurran en la espalda que eres lo mejor que te pudo haber pasado.

Pasan, pasan. Pero yo paso a tu lado. Soy yo quien camina agarrada de tu mano. Son mis besos los que evocan los recuerdos al leer, y tu voz la que entona mis palabras al crecer.

(para D)

pasando

Vamos pasando por los caminos de la vida, que te llevan a todos lados y a ningún lugar. Pasamos por los pasamanos de las caídas y de los raspones, y pasamos por los techos de los gatos al maullar.
Pasamos rápido, pasamos lento.
Pasamos arriba, pasamos abajo.
Pasamos aquí y allá.

A veces abres los ojos y no recuerdas donde estás, porque ibas pasando también.
Yo paso.
Pasé por la peluquería la semana pasada y me decidí cambiar, pero luego me arrepentí. Me pregunto qué hubiera pasado si no me hubiera pasado por allí. Tan distinta.
Pasé por la escuela y estaba cerrada. Les pasó que un puerco pasaba con gripa de la nariz, y se los pasó también a ellos. También en mi trabajo me dicen que el puerco pasó, pero que aún no pasa y quien sabe que va a pasar ahora, pero que no podemos pasar a otro país.

Pues que pasen a otro lado, no?

uñas

Me corté en un dedo. No mucho, fue mas bien un corte superficial. Pero me duele.
De hecho no sé ni por qué me corté. Solo un día desperté y me di cuenta que me había cortado el dedo, y ya. Igual pudo haber sido por cualquier cosa. El libro que leo, por ejemlo, o un sueño. Los sueños a veces cortan, no lo sabías?
También te hacen que te duelan los pies, a veces. Al menos a mí me pasa.

El problema es que me corté en el dedo, y no en cualquiera, en el índice derecho exactamente. Y me duele.


el enemigo perfecto

Hay un bicho en la pared. Me observa.
Mueve las antenas despacio, y se relame las patas amarillas. "Lo aplasto con un zapato", pienso. Antes de que yo me pueda mover, el bicho de despega de la pared un poco para verme.
Me observa.
Lo observo.
Lo miro, quieta. Pero, ¿cómo saber que me está mirando?
Me remuevo en la cama. Él mueve las antenas. Mueve las tenazas de su boca, como queriendo hablar.
Me asusta.
Su pequeño cuerpo café se remueve inquieto. Avanza.
Baja despacio la pared, con cuidado.

Hay un bicho en la pared, me observa.
Se ha escondido en las persianas.
De noche avanza y se sienta en mi cama.
Lo observo, me observa.
Pero nunca sé si me regresa la mirada.

el método científico

Nos quejamos mucho.
El problema con los humanos es que nunca estamos conformes con lo que tenemos.
Digo, no me refiero a que la inconformidad sea algo malo, ya que la misma nos lleva a la autosuperación. Digo que es un arma de dos filos.

Los humanos observamos, razonamos, y sacamos teorías.
Observamos, y si no nos gusta lo que tenemos nos quejamos, y lo superamos con algo mejor.
Pero, en realidad ¿cuántos de ésos que se dan cuenta de lo que no les gusta realmente lo cambian?, ¿cuántas personas realmente buscan la solución al encontrar el problema?

Observamos un tanto.
Nos quejamos bastante.
Actuamos muy poco.
Con el tiempo nos volvemos conformistas.
Se nos olvida pensar en soluciones, nos estancamos en los problemas.
Hacemos tormentas en vasos de agua, y luego, ya que el tiempo ha pasado, lentamente olvidamos cómo atrapar al ratón.

3.1415926535

El tiempo es relativo.
Me ha pasado lento, me ha pasado rápido, y alguna que otra vez simplemente me ha pasado.
Me pasa que me aferro a las cosas que hago cuando no quiero pensar, para pasar rápido el tiempo, para no darme cuenta de mi entorno. Ironía, acaso, el pensar en uno para no pensar en otro.
Luego dicen que el tiempo te hace sabio porque la vida te enseña. Te enseña a luchar, a ser fuerte, a ser honesto, y a hacer malabares. El tiempo solo te enseña a ser paciente y a ser tú.
Con el tiempo no se juega, hay que ser precisos.
El tiempo, si se gasta, es tiempo muerto. No regresa. No se renueva, y no se puede poner en pausa.
El tiempo es oro, es dinero, y es tiempo.

La vida es un acertijo. Es una ecuación no resuelta, un libro no leído, un cuadro no pintado, la fotografía aún no tomada. Es el café amargo, la sal perdida en tu plato, y encontrada en el mar.

Aquéllos sólo son, y no los podemos culpar.
Nos culpamos a nosotros mismos por cerrar los ojos, por dormir.
El tiempo pasa y cuando llegamos a viejos nos damos cuenta de que nos hemos pasado la mitad de nuestra vida durmiendo.
Así que nos culpamos por dormir, por parpadear, por perdernos los instantes. Por no retener el aroma de su cabello lo suficiente, por no poder captar por siempre el destello de sus ojos, o la noche estrellada, el eclipse de sol.
Por no poder recordar con precisión el tono de su voz, o la melodía de su andar.
Por dejar pasar el tiempo.

Pero es que todo pasa muy rápido.
Segundos. Milésimas.
El tiempo es orden.
La vida es caos.
Y la esencia es el conjunto.

l'amour

Qué es el amor, sino una cuestión de perspectiva.
Que si lo ves desde arriba es rosa, pero cuando bajas... cuidado.
Que si lo ves de cerquita es lo mas bonito que se ha inventado, pero si te alejas es monotonía.
Que si es joven, el tiempo es apenas una mariposilla que alardea que ya sabe volar, pero que si ya es viejo, es como un reloj que piensa un suicidar sus minutos.
Que si está frío el tiempo, arrejúntate, pero si hace calor ni te me acerques.
Que si estás muy verde o demasiado seco.

Habrá que preguntarle a la pareja que se ve feliz.
O a los que apenas se casan.
Incluso le podemos preguntar al matrimonio, y aún...

No sé, con los vientos como van, a veces siento que se me cae el corazón de la cabeza.

la enfermedad

Y de pronto descubrir que son los rayos de la Luna los que te hacen enfermar, y no los del Sol. Que es el Sol el que sale de noche, y no la Luna. Que en verdad el cáncer es ficticio, y es causado por la formación de cráteres en el Sol.
Es descubrir que estoy perdiendo la razón, que todo está tomando sentido, y que el bien, es sólo término medio.
Es de pronto descubrir que todo lo que tu pensabas que es, era, y lo que será, apenas está siendo. Aunque, claro, todo depende del humo con que se vea.
Prefiero el azul, gracias.
Aún así, el cielo se está oscureciendo, y ya comienza a llover, lo que quiere decir que los vampiros estarán alegres, saciarán su sed, y tan-tan, no hay cura para esta enfermedad.

La Luna quema, el Sol me hiela.
Llámale virus, pero el doctor dijo que se cura con un beso, y una vendita en el dedo izquierdo (claro, como si sólo tuviéramos dos).

Pero eso no importa, quítate de en medio para que pueda ver. Ahora sí, la Luna, te decía, es esa que te quema la piel, te desgasta los cabellos, y te saca manchas de la edad. De la edad de la Luna, claro está.

Bueno, bueno. La enfermedad se expande.
La Luna crece.
Y pierdo el sentido, no la razón.


*Dedicado a aquellos que me dejaron en éste lado de la puerta.
J, en el 2005, L y L en el 2007.

Buen viaje!*

jueves, 28 de julio de 2011

sutil

Me encontraba sentada frente al incesante ir y venir del viento ficticio que se escondía frente a la ventana. De las escaleras venía el zumbido frágil del aparato de escritura, y desde mi asiento podía sentir las palabras surgir de la penumbra de su intelecto.
A cada oleada de texto, las escamas del viento removían mi cabello mojado.
Ahora, silencio.
No mas escamas.
No mas verborrea intelectual de los dedos cansados.
Escuché una vez de un ratón que sólo pensaba en queso gruyere, pero nunca fue capaz de pronunciarlo.
Así que atento, espera.
Comienza la oleada de nuevo.
Viene. Va.
Viene y va.
Me seca con su piel de secante, de papel.
De deseos de letras gustosas que pasan por el teclado con el compás del sueño.
Del teclado.
Del teclado en el sueño.
Y sin saber.

tu beso

Es sentir tus labios en mis labios.
Es la conexión de tu piel en mi piel.
Es sentir que el mundo se resume en tu boca y que los verbos saben a miel.

Es sentir que el mundo no existe, y que la vida no puede ser mejor.
Es vivir en un oasis de miel, y morir en tus brazos, que tus ojos me cuenten tus llantos, y que tu sonrisa me acaricie la piel.

Es dormir en la sombre del sauce ficticio, y despertar para ver que no hay verbos suficientes, ni idiomas tan exactos que describan lo que tus besos me hicieron sentir.
Es aprender a volar con las manos, que tu imaginación se derrita y quede plasmada en el vidrio del carro que espera que alguien lo vaya a limpiar.

Es el hecho de que mi pulso tiemble, que el tiempo se detenga, y mi mente comience a desvariar.

desesperación

Cuando los segundos se vuelven minutos.
Cuando las horas se sienten al doble.
Cuando piensas que el tiempo se te ha puesto en huelga y se ha rehusado a avanzar porque sabe que tienes mejores cosas que hacer.
Te sientes desesperada.


Miras a la ventana y ves que está lloviendo. "Puta suerte..." Pasa un minuto. Caen los rayos del cielo y piensas que te comprende: también el cielo está desesperado por sacar eso de su ser. Pasan dos minutos. Por los audífonos sientes el silencio del conmutador que se ha vuelto palpable, y sólo ha pasado un minuto más.
Miras a la ventana y el cielo sigue gris.
"¡Vamos!" te dices con desesperación. Miras al rededor y ves las caras felices del resto de la manada y te dices que con toda seguridad estás exagerando.
"¿Tienes available?"
"Cerraron la otra aplicación"
....vamos.......vamos
"En la mañana se cayó el sistema"
"Te van a correr, cabrón"
....vamos.......vamos

Miras a la ventana y lluvia ya se ha detenido, pero sólo han pasado unos escasos minutos a cuentagotas. Si no fuera por el hecho de que apenas entraste a turno, creo que todo fluiría normal.
Abres el bloc de notas y dejas que tu imaginación fluya a través de tus letras, pero con una mierda, que tu imaginación ha cerrado la llave. 'Unavailable' decía.
Miras al rededor, gente que va llegando, gente que se va. Y tú, sentada.
"¿Cómo le hago aquí?"
"Gracias por llamar, ¿en qué le puedo servir?"
"Muy bien, muchachos"
....diez....nueve....ocho
"Ya date de baja"
"Tengo frío, préstame el suéter"
....siete....seis.....cinco....
"Wey, me pusieron fail por empatizar..."
"Este vato..."
....cuatro....tres....
"Que lo reporte al nueve once"
"Mi papá también tiene Verizon"
....dos....uno.... CERO.


Corre, levántate de tu asiento, libera la garganta. Corre, corre sin detenerte, que la lluvia está fresca y se lleva tu presión. Mientras, sentado, sigue el cuerpo inerte de la persona que es tu dueña, y tú, la mente, corres en la lluvia.

monotonía

Cuando menos nos damos cuenta, la monotonía ya nos ha alojado en sus enormes y cansados brazos. Es así que un día normal abres los ojos, te levantas, vas a donde mismo, y terminas lo mismo que terminaste ayer.

Miras a la ventana y el cielo está claro: quiere decir que tu turno acaba de empezar. Tecleas las interminables letras del sistema, cuelgas la llamada. Miras a la ventana y el sol ya comienza a calar: quiere decir que apenas va medio día. El sol golpea en la pantalla del ordenador y te comienza la migraña. Sigues tecleando las incansables letras del monitor del sistema, cuelgas la llamada. Miras a la ventana y el cielo ya está oscuro: quiere decir que ya pronto te vas.
El sistema te llama y te dice que te faltan cinco minutos para irte. Que ya es hora. Que hace cinco minutos te debiste de haber ido.
Tecleas un adiós, cuelgas la llamada, te despides del elenco de hoy, gracias señores, todo salió como planeamos. Y luego a esperar.

La escenografía cambia tan normal, tan rutinaria. El más mínimo error y todos lo notan.

Te saltaste dos líneas, pon atención, eso no estaba en el guión.

Por eso hoy cambio. De blog.
Porque si de esta manera puede ser distinto y a la vez igual, a lo mejor el director ni lo nota.

Mañana, a lo mismo.