El tiempo transcurrió lento, transcurrió rápido.
El tiempo transcurrió con su pulso del lector cansado.
Pasaron los números como granos de arena en el ascensor de la vida, y como todo, terminó.
Ahora a cambiar la página, a escribir otro capítulo.
Érase que se era una vez que el reloj pasó con sus pies dentro de su cabeza, y para no caerse se tuvo que acostar a dormir. Se despertó para darse cuenta que todo yacía en el suelo, como el tiempo, roto.
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