viernes, 29 de julio de 2011

punto

Se acabó, ya no tengo nada más que decir.

El tiempo transcurrió lento, transcurrió rápido.
El tiempo transcurrió con su pulso del lector cansado.
Pasaron los números como granos de arena en el ascensor de la vida, y como todo, terminó.

Ahora a cambiar la página, a escribir otro capítulo.
Érase que se era una vez que el reloj pasó con sus pies dentro de su cabeza, y para no caerse se tuvo que acostar a dormir. Se despertó para darse cuenta que todo yacía en el suelo, como el tiempo, roto.

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